Este museo y biblioteca esta ubicado en Hermosillo, Estado de Sonora, México. El edificio fue inaugurado en febrero de 1952, posee un diseño único art deco que marca el principio de una nueva era, la que desde hace muchos años han dado testimonio sus pobladores a través de críticas que esta obra a traído, calificada como un mausoleo, un elefante blanco, desperdiciado en más de la mitad de su estructura.
La Universidad de Sonora es un organismo de educación superior autónomo y de servicio público, fundado en octubre de1942. Su población esta compuesta por más de 30,000 estudiantes y 3,000 profesores. Su administración central se encuentra ubicada en el campus de la ciudad de Hermosillo, contando además con otros campus en diversas localidades, lo que la convierte en la universidad más importante de la región. La calidad educativa es de excelencia y cuenta con servicios al público no universitario como las increíbles visitas guiadas al museo sonoro ubicado en su interior. El museo cuenta con 5 salas multimedia a través de las cuales se puede conocer la evolución histórica de los habitantes del poblado. Las salas multimedia presentan muestras etnográficas, artesanales y las famosas momias de Yécora de aproximadamente 10,000 años de antigüedad.
Para comenzar el recorrido se recomienda la primera sala exclusivamente referida a la paleontología y arqueología provincial. Se presentan en ella los restos más arcaicos relacionados con los primeras colectividades del estado y una serie de pinturas referida a la evolución del medio ambiente y la vida animal desde la aparición del hombre. Es muy interesante realizar este recorrido, ya que la intención educativa de nivel medio y superior es la principal, pero a la vez son muy didácticas para los mas pequeños. También, es importante destacar que las salas son muy amplias y confortables para los espectadores.
Los principales atractivos que llaman la atención de grandes y chicos en este Museo - Biblioteca de la Universidad Sonora es la mandíbula de mastodonte hallada en la zona de Ocuca, además de una cabeza de bisonte descubierta en Arivochi, a través de las cuales se muestra las características de la fauna en épocas antiguas y el significado de la extinción de algunas especies animales y la evolución de otras. También se presenta un mapa del estado en el cual se indican los lugares en donde fueron localizados despojos de las culturas anteriores y como evolucionaron estas hasta las actuales comunidades que habitan la región. Además se destacan instrumentales de piedra, concha y hueso como limas, creadas a mano, puntas de proyectiles y flechas, utilizadas por los pueblos originarios.
En la siguiente sala se puede observar la inspiración de los pueblos recolectores y agricultores, explicitando como se desarrollan estas tareas en la region. Se exponen instrumentos que revolucionaron la actividad agrícola de la region, como por ejemplo el molinillo giratorio que fuera imaginado por grupos cazadores recolectores hace aproximadamente 5,000 años para transformar las semillas en harinas. Se exhiben además materiales de decoración como piedras, conchas y caracoles, metales preciosos, piedras preciosas, pinturas, fragancias, etc. Además, en las vitrinas se muestran collares, pulseras, anillos encontrados como ofrendas hacia los dioses en cementerios de los alrededores.
En la tercera sala de este particular museo de Hermosillo se exhibe una extensa muestra de tejidos y cerámica, destacándose entre ellos, cestos realizados con fibras obtenidas de plantas del desierto, vasijas, figuras, silbatos o pipas elaborados en barro, que sirvieron en la antigüedad como utensilios para la acumulación de provisiones y agua. Esta es una de las salas que más turistas recoge, ya que presenta un serie de elementos artesanales que transforman al lugar en uno de los más vistosos.
La cuarta sala también es un área que llama la atención entre los nativos y viajeros, ya que exhibe a las popularmente conocidas momias de Yecora. Este hallazgo produjo una sensación increíble en el mundo científico, ya que permitió conocer los tejidos que vestían los habitantes antiguos en el territorio, los que se elaboraban mayormente de un arbusto denominado Yuca.
En la última sección, referida a la Historia mexicana, podemos apreciar mediante un recorrido en el tiempo la llegada de los españoles a estas maravillosas tierras. Las tradiciones y personajes del siglo XIX, la Revolución y la Fundación de la Universidad de Sonora. Además es un espacio educativo que solo pretende hacer conocer de una forma didáctica la representativa historia de su pueblo, y la conservación de sus tradiciones. El museo ofrece a los turistas, guías por las diversas salas, e información para los interesados de alguna temática en particular.
Para finalizar, es importante recalcar que el museo cuenta con dos salas de exposiciones temporales, de variedad de temas y artistas como pintura, esculturas, dibujos, grabados, muestras universitarias entre otras. Es increíble pasear por este lugar ya que contagia vida e historia. Jóvenes, niños y todos los integrantes de las escuelas se divierten y aprenden en este único espacio de Hermosillo.
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1 ene 2013
Museo Brady
Cuernavaca se destaca por su explosión cultural, sus paisajes costeros, su eterna primavera debido a su clima templado durante todo el año. Aquí se presentan diversas propuestas turisticas para conocer a fondo esta cultura y su historia, en este caso hablaremos de un personaje que formó parte de ella e hizo su aporte artístico con la creación de un sitio que asombra por su magia y sus diferentes puntos de disfrute. El coleccionista de origen norteamericano Robert Brady, impulsor de la creación del espacio que es hoy el Museo Brady, bautizado con su propio nombre. Contiguo a la catedral de Cuernavaca se encuentra este alucinante museo Brady, la antigua casa de Robert Brady, que enamorado de la belleza de Cuernavaca decidió instalarse allí, donde vivió casi 30 años. Un personaje del mundo del arte plástico y el diseño, coleccionista de objetos de arte. Tras su muerte la residencia, y dentro todas sus invaluables colecciones, pasaron a convertirse en lo que es hoy este impecable museo, por decisión del propio Brady.
Comenzó a funcionar en la década del ´90 con un increíble resultado en el público juvenil y escuelas, que realizaron visitas guiadas. Dentro del museo, se puede apreciar la supervivencia del estilo colonial mexicano, en contraste con obras artísticas de distintos sitios del mundo contemporánea.
Dentro de esta casona podemos encontrarnos con obras de arte religioso coloniales, objetos de arte nativo. Pinturas de reconocidos artistas plásticos como lo son Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Jose Clemente Orozco, entre otros.
En la terraza, nombrada el “Cuarto de Arte Tribal”, hay en exposición objetos provenientes de África y Asia.
La cocina también, es parte del itinerario de las muestras que ofrece el museo donde hay una enorme pintura de la cocinera de Brady, que él mismo pintó y además varias obras de San Pascual Bailón, el patrono de los cocineros.
Como un broche de oro también, en la planta alta nos encontraremos, para nuestra sorpresa, con un autorretrato de Frida Kahlo acompañada de un mono y una pieza del reconocido postcubista Rufino Tamayo, ambos personajes distinguidos en el mundo de arte.
Funciona dentro de la casona, los días jueves, un ciclo de cine donde se presentan distintos ciclos del cine mundial.
Este museo cuenta con más de 1300 piezas de colección y no tiene nada que envidiarle a ningún otro museo, tanto en calidad de obras como en el diseño de la residencia Brady dejo su marca personalizada, poniendo en cada una de su propio estilo.
Sus jardines colmados de vegetación, permanecen en prolija armonía con el interior de la residencia, objetos de distintas culturas lindan unos con otros en una misma habitación, que a su vez esta colmada de color y de diseño. Todo este clima se vive en el museo Brady.
Con un encanto natural, una visita obligada para los turistas que arriban a la region, ya que este exótico espacio nos invita a disfrutar del arte de un modo original y con la variedad de culturas reunidas para el deleite de su público en este atrapante destino mexicano, Cuernavaca.
Comenzó a funcionar en la década del ´90 con un increíble resultado en el público juvenil y escuelas, que realizaron visitas guiadas. Dentro del museo, se puede apreciar la supervivencia del estilo colonial mexicano, en contraste con obras artísticas de distintos sitios del mundo contemporánea.
Dentro de esta casona podemos encontrarnos con obras de arte religioso coloniales, objetos de arte nativo. Pinturas de reconocidos artistas plásticos como lo son Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Jose Clemente Orozco, entre otros.
En la terraza, nombrada el “Cuarto de Arte Tribal”, hay en exposición objetos provenientes de África y Asia.
La cocina también, es parte del itinerario de las muestras que ofrece el museo donde hay una enorme pintura de la cocinera de Brady, que él mismo pintó y además varias obras de San Pascual Bailón, el patrono de los cocineros.
Como un broche de oro también, en la planta alta nos encontraremos, para nuestra sorpresa, con un autorretrato de Frida Kahlo acompañada de un mono y una pieza del reconocido postcubista Rufino Tamayo, ambos personajes distinguidos en el mundo de arte.
Funciona dentro de la casona, los días jueves, un ciclo de cine donde se presentan distintos ciclos del cine mundial.
Este museo cuenta con más de 1300 piezas de colección y no tiene nada que envidiarle a ningún otro museo, tanto en calidad de obras como en el diseño de la residencia Brady dejo su marca personalizada, poniendo en cada una de su propio estilo.
Sus jardines colmados de vegetación, permanecen en prolija armonía con el interior de la residencia, objetos de distintas culturas lindan unos con otros en una misma habitación, que a su vez esta colmada de color y de diseño. Todo este clima se vive en el museo Brady.
Con un encanto natural, una visita obligada para los turistas que arriban a la region, ya que este exótico espacio nos invita a disfrutar del arte de un modo original y con la variedad de culturas reunidas para el deleite de su público en este atrapante destino mexicano, Cuernavaca.
Museo Amparo
Quizás no haya una forma mejor de conocer una ciudad que a través de sus museos, esos verdaderos templos del saber donde nos es posible en poco tiempo y gracias a un recorrido pensando para ello, saber en forma breve y pedagógica cómo fue la historia de ese sitio, cuáles fueron los acontecimientos que los marcaron o por otra parte conocer el patrimonio cultural de la zona, estar en directo contacto con los lugares donde sucedieron los acontecimientos más importantes de la historia. En sí, un atractivo turistico realmente atrapante.
México es un país que si tiene algo para mostrarnos es su historia además de, por supuesto, todo el encanto de los paisajes naturales. Por ello es muy frecuente encontrar numerosos museos donde quiera que vayamos, lo que nos habla del gran valor que tiene para sus habitantes todo el acervo cultural y el patrimonio que han sabido heredar de otras épocas.
En la ciudad de Puebla nos podemos encontrar con la posibilidad de conocer parte de su historia a través de estos lugares consagrados al conocimiento y a la preservación. Ha muchos museos en Puebla y cada uno habla de su propia historia, de la de su construcción, de quienes habitaban allí y qué importancia tenían a nivel de la comunidad.
Uno de estos museos en Puebla es el llamado Museo Amparo que fue fundado en el año 1991 por la Fundación Amparo. Este sitio apunta al acervo cultural de Puebla y está erigido en hermosos edificios coloniales cuya construcción data del periodo comprendido entre los siglos XVI y XVIII.
Con solo entrar entonces a este museo, ya estamos conociendo parte del patrimonio cultural y arquitectónico de Puebla. En su interior podemos ver nada menos que una enorme colección de arte de distintos periodos que abarca al arte prehispánico, al arte colonial, las manifestaciones modernas así como las expresiones contemporáneas de Mexico.
Este museo, por lo tanto, es uno de los más importantes de Puebla pues son solo nos hace posible la visita a un sitio histórico sino que nos ofrece un repaso por la historia de las manifestaciones artísticas de México y qué mejor forma de comenzar a entender la cultura, las costumbres y la propia historia si no es a través de los ojos y las manos de sus artistas desde tiempos remotos.
Es muy importante el lugar de este tipo de museos no solo para el turismo sino para la propia ciudadanía ya que los pone en contacto con obras exquisitas, con la verdadera materialización de la sensibilidad y con el gran privilegio de poder ser testigos de esas manifestaciones de otras épocas que de otra manera jamás hubiéramos conocido.
El arte mexicano, desde la época prehispánica, es un continuo devenir de técnicas y contenidos que tienen un lugar muy importante en la historia del arte mundial y prueba de ello es la influencia que tienen hasta el día de hoy grandes artistas de esta parte del mundo que, a su vez, se inspiraban en el arte de épocas pasadas.
Este hermoso museo puede visitarse de 10 a 18 horas de miércoles a lunes en la calle 2 Sur 708 del Centro Historico de la hermosa Puebla.
México es un país que si tiene algo para mostrarnos es su historia además de, por supuesto, todo el encanto de los paisajes naturales. Por ello es muy frecuente encontrar numerosos museos donde quiera que vayamos, lo que nos habla del gran valor que tiene para sus habitantes todo el acervo cultural y el patrimonio que han sabido heredar de otras épocas.
En la ciudad de Puebla nos podemos encontrar con la posibilidad de conocer parte de su historia a través de estos lugares consagrados al conocimiento y a la preservación. Ha muchos museos en Puebla y cada uno habla de su propia historia, de la de su construcción, de quienes habitaban allí y qué importancia tenían a nivel de la comunidad.
Uno de estos museos en Puebla es el llamado Museo Amparo que fue fundado en el año 1991 por la Fundación Amparo. Este sitio apunta al acervo cultural de Puebla y está erigido en hermosos edificios coloniales cuya construcción data del periodo comprendido entre los siglos XVI y XVIII.
Con solo entrar entonces a este museo, ya estamos conociendo parte del patrimonio cultural y arquitectónico de Puebla. En su interior podemos ver nada menos que una enorme colección de arte de distintos periodos que abarca al arte prehispánico, al arte colonial, las manifestaciones modernas así como las expresiones contemporáneas de Mexico.
Este museo, por lo tanto, es uno de los más importantes de Puebla pues son solo nos hace posible la visita a un sitio histórico sino que nos ofrece un repaso por la historia de las manifestaciones artísticas de México y qué mejor forma de comenzar a entender la cultura, las costumbres y la propia historia si no es a través de los ojos y las manos de sus artistas desde tiempos remotos.
Es muy importante el lugar de este tipo de museos no solo para el turismo sino para la propia ciudadanía ya que los pone en contacto con obras exquisitas, con la verdadera materialización de la sensibilidad y con el gran privilegio de poder ser testigos de esas manifestaciones de otras épocas que de otra manera jamás hubiéramos conocido.
El arte mexicano, desde la época prehispánica, es un continuo devenir de técnicas y contenidos que tienen un lugar muy importante en la historia del arte mundial y prueba de ello es la influencia que tienen hasta el día de hoy grandes artistas de esta parte del mundo que, a su vez, se inspiraban en el arte de épocas pasadas.
Este hermoso museo puede visitarse de 10 a 18 horas de miércoles a lunes en la calle 2 Sur 708 del Centro Historico de la hermosa Puebla.
Museo de Antropologia del Camino Real
Más de una vez seguramente les habrá pasado tener ganas de encontrar un lugar en el mundo donde reine el silencio y la tranquilidad, que los aleje del ritmo acelerado y ensordecedor de la ciudad y los lleve a encontrar la calma para reencontrarse con uno mismo. Conozco un sitio turistico que posiblemente pueda servir para cumplir con estas expectativas, a lo mejor algunos hallarán allí lo que están buscando y a otros capaz no les alcance o les sobre serenidad, pero cualquier sea la conclusión a la que lleguen, no pueden dejar de visitar Hecelchakán.
Hecelchakán es una ciudad mexicana, situada el norte del estado de Campeche en la península de Yucatán y de una superficie cercana a los 1.331,99 km2, ubicándose por ello en la séptima posición de las ciudades del estado. Se encuentra distante a 50 km al noreste de la capital del estado, San Francisco de Campeche. En 1957, Alberto Trueba Urbina, el por entonces gobernador del estado al que pertenece, le otorgó por decreto el título de ciudad.
El significado de su nombre es “sabana de descanso”, combinación de dos vocablos mayas: helel (descanso) y chalkán (sabana). Por su transcripción al español la palabra helel se transformó en hecel, de allí que se denomina Hecelchakán.
Este lugar comienza su historia entre los años 1500 y 1600 cuando los habitantes de la población Xkalmukin se asientan alrededor de un cenote ubicado en el medio de la sabana. Allí encontraron elementos fundamentales para su establecimiento: agua y una considerable extensión de tierra. Se dice que todo viajero que pasaba por la zona se detenía en este lugar a descansar bajo la sombra de sus frondosos árboles, de los cuales también aprovechaban sus frutos, y a cargar sus vasijas con el agua que brota del cenote.
Me pregunto si hace falta que siga describiendo a esta ciudad para convencerte de que pienses en ella para unas vacaciones o un viajecito de fin de semana, o si con lo dicho ya te convencí… Por las dudas voy a darte algunos datos más sobre Hecelchakán.
Cuando arribes a esta ciudad, vas a percibir la serenidad en el ambiente ya que, por ejemplo, casi no hay vehículos de motor, la mayoría de la gente se moviliza a pie. Esto se debe a que gran parte de la población que la habita es indígena y tiene bien arraigado sus orígenes, siendo uno de lugares de la región que conserva estas características.
El ambiente confortable se va a acrecentar cuando te involucras con la población, esto se puede dificultar un poco al principio ya que muchos aún hablan alguna lengua indígena, pero su amabilidad y hospitalidad romperán esta barrera. Seguramente no dudarán en ofrecerte su famoso pan de pomuch, que según dicen es el mejor de la región. Su dulce sabor y su textura esponjosa lo colocan en esa posición.
Si tu idea es adentrarte un poco más en la historia de la población de Hecelchakán, sin duda que tenes que visitar el Museo de Antropología del Camino Real. En esta casona antigua de mampostería y estilo colonial (como la mayoría de los edificios de la ciudad) se exponen, distribuidas en cinco salas, las figurillas de la Isla de Jaina.
El descanso en Hecelchakán es una característica que sobrepasa el mero hecho de sentarse a la sombra de un árbol y llega hasta el más allá. Las figurillas de la Isla de Jaina que se exhiben en el Museo local, es un ejemplo de esto porque son esculturas pequeñas hechas de barro que eran colocadas junto a los difuntos para que los acompañen en su tránsito al más allá y dejan traslucir claramente los rasgos de la sociedad que la habitaba a través de la indumentaria y símbolos con los cuales las dibujaban.
Ubicada a 60 metros al norte de la costa, la Isla es una de las necrópolis más grandes que se haya descubierto; por ello no es casualidad que su nombre signifique “casa de agua” (traducción de los vocablos jail-na). Allí fueron halladas 20.000 tumbas y de la excavación de algunas de ellas es de donde se sacaron las esculturas que están actualmente en el Museo de Antropología. También se encontraron piezas de cerámica y objetos de vidrio puestos en su mayoría sobre el pecho o en las manos del difunto.
Según los diferentes estudios realizados, se supone que la mayoría de los muertos que integran está necrópolis no eran habitantes de la Isla, sino que fueron traídos desde la región de Edzná o la de los Chenes y los Puuc.
Lo interesante del Museo de Arqueología no es sólo las muestras que lo integran, sino que es el único que se encuentra en la región del Camino Real. Este camino se inicia en Sisol (Yucatán), pasa por Mérida y finaliza en Campeche, y se lo denomina Real por que fue el que hizo la emperatriz belga Carlota de México, esposa de Maximiliano de Hamburgo entre noviembre y diciembre de 1865.
¿Ahora si te convencí para que elijas Hecelchakán para tu viaje? …Espero que si.
Betiana Ferrero
Hecelchakán es una ciudad mexicana, situada el norte del estado de Campeche en la península de Yucatán y de una superficie cercana a los 1.331,99 km2, ubicándose por ello en la séptima posición de las ciudades del estado. Se encuentra distante a 50 km al noreste de la capital del estado, San Francisco de Campeche. En 1957, Alberto Trueba Urbina, el por entonces gobernador del estado al que pertenece, le otorgó por decreto el título de ciudad.
El significado de su nombre es “sabana de descanso”, combinación de dos vocablos mayas: helel (descanso) y chalkán (sabana). Por su transcripción al español la palabra helel se transformó en hecel, de allí que se denomina Hecelchakán.
Este lugar comienza su historia entre los años 1500 y 1600 cuando los habitantes de la población Xkalmukin se asientan alrededor de un cenote ubicado en el medio de la sabana. Allí encontraron elementos fundamentales para su establecimiento: agua y una considerable extensión de tierra. Se dice que todo viajero que pasaba por la zona se detenía en este lugar a descansar bajo la sombra de sus frondosos árboles, de los cuales también aprovechaban sus frutos, y a cargar sus vasijas con el agua que brota del cenote.
Me pregunto si hace falta que siga describiendo a esta ciudad para convencerte de que pienses en ella para unas vacaciones o un viajecito de fin de semana, o si con lo dicho ya te convencí… Por las dudas voy a darte algunos datos más sobre Hecelchakán.
Cuando arribes a esta ciudad, vas a percibir la serenidad en el ambiente ya que, por ejemplo, casi no hay vehículos de motor, la mayoría de la gente se moviliza a pie. Esto se debe a que gran parte de la población que la habita es indígena y tiene bien arraigado sus orígenes, siendo uno de lugares de la región que conserva estas características.
El ambiente confortable se va a acrecentar cuando te involucras con la población, esto se puede dificultar un poco al principio ya que muchos aún hablan alguna lengua indígena, pero su amabilidad y hospitalidad romperán esta barrera. Seguramente no dudarán en ofrecerte su famoso pan de pomuch, que según dicen es el mejor de la región. Su dulce sabor y su textura esponjosa lo colocan en esa posición.
Si tu idea es adentrarte un poco más en la historia de la población de Hecelchakán, sin duda que tenes que visitar el Museo de Antropología del Camino Real. En esta casona antigua de mampostería y estilo colonial (como la mayoría de los edificios de la ciudad) se exponen, distribuidas en cinco salas, las figurillas de la Isla de Jaina.
El descanso en Hecelchakán es una característica que sobrepasa el mero hecho de sentarse a la sombra de un árbol y llega hasta el más allá. Las figurillas de la Isla de Jaina que se exhiben en el Museo local, es un ejemplo de esto porque son esculturas pequeñas hechas de barro que eran colocadas junto a los difuntos para que los acompañen en su tránsito al más allá y dejan traslucir claramente los rasgos de la sociedad que la habitaba a través de la indumentaria y símbolos con los cuales las dibujaban.
Ubicada a 60 metros al norte de la costa, la Isla es una de las necrópolis más grandes que se haya descubierto; por ello no es casualidad que su nombre signifique “casa de agua” (traducción de los vocablos jail-na). Allí fueron halladas 20.000 tumbas y de la excavación de algunas de ellas es de donde se sacaron las esculturas que están actualmente en el Museo de Antropología. También se encontraron piezas de cerámica y objetos de vidrio puestos en su mayoría sobre el pecho o en las manos del difunto.
Según los diferentes estudios realizados, se supone que la mayoría de los muertos que integran está necrópolis no eran habitantes de la Isla, sino que fueron traídos desde la región de Edzná o la de los Chenes y los Puuc.
Lo interesante del Museo de Arqueología no es sólo las muestras que lo integran, sino que es el único que se encuentra en la región del Camino Real. Este camino se inicia en Sisol (Yucatán), pasa por Mérida y finaliza en Campeche, y se lo denomina Real por que fue el que hizo la emperatriz belga Carlota de México, esposa de Maximiliano de Hamburgo entre noviembre y diciembre de 1865.
¿Ahora si te convencí para que elijas Hecelchakán para tu viaje? …Espero que si.
Betiana Ferrero
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